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1.Concepto
e importancia: Colonización
séptica de las válvulas cardiacas, el endocardio
mural o defectos septales, tanto por bacterias como
por hongos. La infección de shunts arteriales, aneurismas
o coartación de aorta se denomina endarteritis y
produce un cuadro clínico similar.
Se
trata de una enfermedad de capital importancia para
el clínico ("infrecuente pero grave").
El diagnóstico o la sospecha diagnóstica es vital
para el paciente. Debe sospecharse ante todo síndrome
febril sin foco evidente o cuando hay soplos o fenómenos
embólicos.
2.
Clasificación.
En
la Tabla 1 aportamos una clasificación atendiendo
al tipo de válvula afectada (natural o artificial)
y al paciente en el que aparece (usuario o no de
drogas por vía parenteral).

3.
Diagnóstico.
3.1.
Clínica
Sospechar
E.I. en presencia de un contexto clínico apropiado,
fundamentalmente por la aparición de fiebre y la
detección de un soplo orgánico en la auscultación
cardíaca.
La
mayoría de los pacientes con EI presentan fiebre.
Puede no aparecer en ancianos, tratamiento antibiótico
previo, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal
o caquexia.
Asimismo,
en la mayoría puede auscultarse un soplo cardíaco,
excepto si la válvula afecta es una válvula tricúspide
o pulmonar (p. ej. EI en usuarios de drogas por
vía parenteral).
El
contexto clínico apropiado deriva de dos
elementos clave en la patogenia de la endocarditis:
existencia de una cardiopatía predisponente y producción
de una bacteriemia. En la tabla 2 se detalla
el riesgo de endocarditis atendiendo a la patología
de base. En la tabla 3 se recoge el riesgo
de bacteriemia tras diferentes procedimientos diagnósticos
y terapéuticos.


3.2.
Pruebas complementarias básicas
Las
dos pruebas complementarias básicas son los hemocultivos
y la ecocardiografía.
3.2.1.
Hemocultivos.
La
prueba de laboratorio más útil para el diagnóstico.
En condiciones de adecuada recogida son positivos
en un 90-95% de las EI. Para obtener esta alta rentabilidad
deben observarse varias condiciones, indicadas en
la tabla 4.

3.2.2.
Ecocardiografía
Técnica
de imagen de elección. Muy específica (ya que permite
la identificación de las vegetaciones con un bajo
porcentaje de falsos positivos) pero con una sensibilidad
limitada (ya que el límite de detección de vegetaciones
es de 2 mm). Permite la identificación de complicaciones
locales, sobre todo de localización aórtica.
La
ecocardiografía por vía transesofágica tiene mayor
sensibilidad que la realizada por vía transtorácica,
tanto en lo que respecta a la detección de vegetaciones
como para la detección de complicaciones locales.
En la tabla 5 se detallan las indicaciones
de la ecocardiografía en la EI sobre válvula nativa
y protésica con niveles de evidencia I ó II.

3.3.
Criterios diagnósticos
El
diagnóstico de EI se basa en la aplicación de varios
criterios (clínicos, ecocardiográficos, microbiológicos
e histológicos) que permiten una aproximación probabilística
al problema (tabla 6).

4.
Tratamiento y manejo.
La
curación de la EI se basa fundamentalmente en la
terapia antimicrobiana, precisando en ocasiones
de la cirugía.
En
la figura 1 se indica el manejo inicial de
los pacientes con EI.

En
la tabla 7 se indica el tratamiento específico
de la EI según el germen aislado en el hemocultivo.

Las
indicaciones del tratamiento quirúrgico se especifican
en la Tabla 8.

En
la figura 2 se propone una guía para el seguimiento
de una EI (ver al final del protocolo).
5.
Prevención.
Las
indicaciones de la profilaxis de EI se centran en
los pacientes que tengan factores de riesgo (tabla
2) y que vayan a ser sometidos a algún procedimiento
diagnóstico o terapéutico de elevado riesgo (tabla
3). En los procedimientos de bajo riesgo sólo está
indicada la profilaxis en los pacientes de muy elevado
riesgo. El tipo de tratamiento profiláctico se recoge
en la tabla 9.

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and management of infective endocarditis and its
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