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I.
Generalidades del tratamiento con líquidos
Los pacientes
a menudo no están en condiciones de mantener por
sí solos un equilibrio hidroelectrolítico adecuado,
o padecen trastornos secundarios al mismo; en estos
casos, se hace necesario el tratamiento médico con
líquidos y electrolitos. Los principios para el
tratamiento con líquidos y electrolíticos son:
A. Administrar los requerimientos diarios basales: En condiciones
normales, en ausencia de trastornos hidroelectrolíticos,
cuando un paciente no puede o no debe utilizar el
tubo digestivo, se deben suplir las necesidades
mínimas basales de agua, energía y electrolitos:
1.
Agua: las necesidades mínimas corresponden al
sumatorio del volumen urinario mínimo necesario
para eliminar la sobrecarga diaria de solutos (500
ml/d) y las pérdidas insensibles (piel y aparato
respiratorio: 500-1000 ml/d) menos el agua endógena
producida por el metabolismo (300 ml/d). Para mantener
una diuresis entre 1.000 y 1.500 ml/d son necesarios
de 2.000 a 3.000 ml/d.
2.
Electrolitos: Na: 50-150 mEq/d; K: 40-60 mEq/d
y Cl: 100 mEq/d.
3.
Energía: 100-150 gr glucosa/d para reducir al
máximo el catabolismo proteico e impedir la cetosis.
Para
mantener estos mínimos basta con administrar 2.000-3.000
ml de sueros glucohiposalinos (glucosa al 5% y ClNa
al 0.45%) o bien alternando 1.000 ml de glucosado
al 5% con glucosalino (glucosa 5%; ClNa 0.9%) añadiendo
10 mEq de ClK en cada 500 ml.
Si
la situación del paciente se prolonga durante más
de 7 días, es necesario añadir calcio, magnesio,
fósforo, vitaminas y proteínas mediante preparados
de nutrición parenteral (total o periférica)
B. Reemplazar pérdidas y corregir déficits: Para calcular las pérdidas
de agua, lo mejor es controlar el peso diariamente
del paciente. Pérdidas insensibles: sudación y aparato
respiratorio (500-1000 ml/d), ambas deben reponerse
con glucosado al 5% o hiposalino (0.45%); pérdidas
gastrointestinales, urinarias y desplazamientos
internos rápidos de líquidos; éstas deben corregirse
con salino isotónico.
C. Prever y corregir pérdidas adicionales: fiebre, sudación, poliuria...
II.
Alteraciones en la composición corporal de sodio
y agua
El
agua corporal total (ACP) representa el 60% del
peso (50% en mujeres) y se distribuye como sigue:
2/3 en el líquido intracelular (LIC) y 1/3 en el
líquido extracelular (LEC) donde, a su vez, las
3/4 corresponden al líquido intersticial y 1/4 al
plasma.
Los cambios
en el LEC dependen de la ganancia o pérdida de sodio
que hace secundariamente que se gane o pierda agua.
A. Deplección del LEC
Situaciones
en las que se pierde tanto sodio como agua.
Clínica: Anorexia, náuseas, vómitos, ortostatismo y síncope (en casos
graves se puede llegar al shock y coma) y pérdida
de peso.
Disminución
de turgencia de la piel, hundimiento ocular, oliguria,
disminución de la sudación y taquicardia.
Causas: Pérdidas gastrointestinales, renales (diuréticos o nefropatías),
enfermedad suprarrenal, hemorragia o formación de
tercer espacio.
Tratamiento: Reponer agua y electrolitos por vía oral o intravenosa
dependiendo de la gravedad.
B. Exceso de LEC
Clínica: Aumento de peso (es el signo más sensible y constante); edemas
que aparecen cuando ya hay un acúmulo de 2-4 litros;
otros: disnea, taquipnea, aumento de PVY, reflujo
hepatoyugular, crepitantes y galope por tercer tono.
Causas: retención de sodio y agua (insuficiencia hepática, cardiaca
y renal y en el síndrome nefrótico)
Tratamiento: etiológico y diurético.
C. Poliuria
Se
define como una diuresis diaria mayor a 3-4 litros;
ésta a su vez puede ser acuosa (osmolalidad urinaria
< 250) u osmótica (osmolalidad urinaria >
300):
1.
Diuresis osmótica: Diabetes mellitus, yatrógena
(tratamiento con salino, manitol); alimentación
hiperproteica.
2.
Diuresis acuosa: Infusión de soluciones hipotónicas;
polidipsia primaria (generalmente Na=135-140); diuréticos
de asa; diabetes insípida (Na=140-145)
D. Osmolalidad plasmática e hiato osmolar
La
osmolalidad plasmática normal es de 280-295 mosmol/Kg;
se puede calcular en el laboratorio y a partir de
la fórmula: 2[Na
+ K]
+ (Gluc/18) + (BUN/2,8). Cuando la osmolalidad calculada
y la determinada por el laboratorio difieren en
más de 10 mOsm/L, denota la presencia de osmoles
no calculados (hiato osmolar) que pueden corresponder
a manitol, glicina, lípidos, proteínas o alcoholes
tóxicos.
E. Hiponatremia
Se
dice que hay hiponatremia cuando el Na plasmático
es menor de 130 mEq/l. La hiponatremia suele acompañarse
de hipoosmolalidad.
1.
Clínica: fundamentalmente neurológica (focalidad
si existe enfermedad de base):
120-125:
Náuseas y vómitos
115-120:
Cefalea, letargia y obnubilación
100-115:
convulsiones y coma
2.
Diagnóstico diferencial (ver cuadro)
3.
Tratamiento:
a. Calcular déficit de Na:[0.5 x Kg x (Na+ deseado - Na+
plasmático)]
b. Asintomática o leve: 0.5 mEq/h hasta Na=120
c.
Convulsiones o grave: 5-10 mEq/l rápidamente;1-1.5
mEq/l/h d. Deplección volumen: Salino
e. Edematoso: Poca ingesta H2O; Grave: Seguril + Salino hipertónico; Diálisis
F. Hipernatremia (Na > 150 mEq/L)
Todos
los estados de hipernatremia se asocian con un aumento
de la osmolalidad plasmática. La clínica es variable:
temblor, irritabilidad, ataxia, espasticidad, confusión,
convulsiones y coma. Las causas podemos dividirlas
en tres grandes grupos: pérdida de agua libre, baja
ingesta de agua y aumento neto de sal.
III.
Alteraciones del potasio
El
potasio corporal total de un adulto normal es de
unos 40-50 mEq/Kg de los que sólo el 1.5% se encuentra
en el líquido extracelular. La ingesta normal es
de 1-1.5 mEq/Kg; el 10% se pierde en las heces y
el sudor y el 90% por el riñón.
El
potasio sérico se corresponde con el potasio corporal
total salvo en las alteraciones del pH; donde un
descenso de 0.1 en el pH supone un aumento del potasio
sérico de 0.1-0.7; y un aumento del pH de 0.1 supone
un descenso en igual proporción del potasio sérico.
A Hipopotasemia (K+ < 3.5)
1.
Aproximación diagnóstico-etiológica
Por
cada mEq de potasio por debajo del límite normal existe
una pérdida total de 200-400 mEq 2.
Clínica:
Aparece cuando el potasio sérico es
menor de 2.5:
Malestar general, fatiga, alteraciones
musculares (debilidad, hiporreflexia, parestesias,
calambres, sd. de piernas inquietas, parálisis,
insuficiencia respiratoria, rabdomiólisis)
Gastrointestinales:
estreñimiento, ileo, vómitos
Encefalopatía
hepática
Cardiovasculares:
Hipotensión ortostática, arritmias (sobre todo si
se asocia a tto digitálico); alteraciones electrocardiográficas
(aplanamiento de la T, disminución del QRS y depresión
ST).
Riñón
y electrolitos: alcalosis metabólica, alteraciones
de concentración de la orina con poliuria, disminución
de la filtración glomerular, intolerancia a la glucosa...
3.
Tratamiento
a. Hipokaliemia leve (K+ >2.5): Cloruro potásico por
vía oral (si existe alcalosis metabólica y bajo
líquido extracelular). Diuréticos ahorradores de
potasio (si hay pérdidas renales). Si hay intolerancia
oral Cloruro potásico I.V.: 10 mEq/h a una concentración
de 30 mEq/L (administrar en suero no glucosado)
b. Hipokaliemia grave (K+<2.5) y alteraciones ECG o
síntomas neuromusculares graves: Cloruro potásico
40 mEq/h (60 mEq/L). En vías grandes (femoral; lejos
del corazón) se pueden introducir hasta 200 mEq/L
(100 mEq/h)
B.
Hiperpotasemia (K+>5)
1.
Clínica:
Con
potasio sérico mayor de 6.5 aparece debilidad, parestesias,
arreflexia, parálisis ascendente y alteraciones
cardiovasculares: bradicardia, incluso asistolia,
aumento de conducción AV con bloqueo completo y
fibrilación ventricular.
2.
Alteraciones electrocardiográficas:
K
sérico 5.5-6: Ondas T picudas y acortamiento QT
K
sérico 6-7: PR largo y ensanchamiento del QRS
K
sérico 7-7.5: Aplanamiento de la T y mayor ensanchamiento
del QRS
K
sérico > 8: Onda bifásica (por fusión del QRS
ensanchado y la onda T); paro inminente.
Estas
alteraciones son mayores si se asocia con hiponatremia,
hipocalcemia y acidosis.
3.
Tratamiento
a. Hiperkaliemia leve (5.5-6.5): restringir potasio de la dieta; resincalcio
por vía oral, 20 gr/8h, o en enema 30-50 gr/8 h
en 200 cc de agua.
b. Hiperkaliemia moderada (6.5-7.5): suero glucosado al 20%. 500 cc+15
UI actrapid, a pasar en una hora.; Bicarbonato sódico
1 M 50-100 ml (300-600 1/6M) en 30' (si existe acidosis).
Mantener las medidas de hiperkaliemia leve.
c. Hiperkaliemia grave (> 7.5): gluconato cálcico I.V. para contrarrestar
los efectos sobre el corazón (1 ampolla al 10% en
2,5 min; que se puede repetir a los 5 minutos) o
bien 3 ampollas de Calcium Sandoz® 10%
en 50 cc glucosado a pasar en 10 minutos. Se mantienen
las medidas anteriores. Hemodiálisis si fracasan
las medidas anteriores o no se puede aplicar o aparece
hiperpotasemia de rebote.
d. Los casos crónicos (insuficiencia renal): tratamiento etiológico
(restricción dietética y diuréticos de asa).
IV.
Alteraciones del equilibrio ácido base
Los
trastornos del equilibrio acidobásico son muy comunes
en la práctica clínica, en especial en pacientes
hospitalizados. Su presencia puede sospecharse basándose
en la evaluación efectuada
a la cabecera del enfermo, pero en el análisis
final para el diagnóstico exacto y el tratamiento
apropiado se requieren datos de laboratorio fiables.
Todos
los días se producen aproximadamente 1 mEq/Kg de
ácidos fijos no volátiles a partir del metabolismo
de aminoácidos azufrados y de los hidratos de carbono
y grasas que no se oxidan totalmente a CO2 y agua
y se excretan por el riñón. La regulación del pH
dentro de límites muy reducidos depende de los pulmones,
riñones y diversos sistemas de tamponamiento. El
anhídrido carbónico, producto final de la hidrólisis
del ácido carbónico, es eliminado por los pulmones,
los demás ácidos se excretan por el riñón que es,
en última instancia, el encargado de corregir las
alteraciones del equilibrio ácido-base.
H+
+ CO3H- Û
H2CO3 Û
CO2 + H2O
En
condiciones normales, el pH varía entre 7.36 y 7.44;
la pCO2 entre 35 y 45 y el CO2 total entre 24 y
32 (si la gasometría es venosa, los valores normales
quedan como sigue: pH: 7.32-7.38; pCO2: 42-50; CO2
total: 25-33)
Los
trastornos primarios del equilibrio ácido-base aparecen
en estados en los que se modifica el bicarbonato
(alcalosis y acidosis metabólica) o la pCO2 (acidosis
y alcalosis respiratoria). Estos determinan un desplazamiento
del pH sanguíneo y generan respuestas compensatorias
que mantienen el pH dentro del rango normal aunque
de forma incompleta.
A.
Acidosis metabólica
Descenso
del bicarbonato que refleja una acumulación de ácidos
fijos o una pérdida de bases. La respuesta compensatoria
consiste en un aumento de la ventilación con descenso
de la pCO2. Esta respuesta comienza en una o dos
horas y alcanza su valor máximo en 12-24 horas.
1. Clínica: difícil de separar de la causa de base pero puede afectar
a los sistemas respiratorio, cardiovascular, esquelético
y nervioso. La compensación respiratoria produce
respiración profunda (Kussmaul); la frecuencia respiratoria
aumenta y se produce en ocasiones disnea y, en última
instancia, insuficiencia respiratoria. Así mismo,
existe una mayor sensibilidad a las arritmias, disminución
de la contractilidad miocárdica y baja respuesta
a los inotrópicos. La disminución del pH cerebral
produce deterioro del nivel de conciencia. La acidosis
crónica produce disminución del calcio óseo y aumenta
el catabolismo del músculo esquelético.
2. Hiato aniónico: ayuda al diagnóstico diferencial de la acidosis
metabólica. Es una medida indirecta de los aniones
plasmáticos que no se detectan en las pruebas rutinarias
de laboratorio y se define como la diferencia entre
la concentración de sodio y la suma de las concentraciones
de cloro y bicarbonato; en condiciones normales
su valor es de 12 ±
4 mEq/l.
Diagnóstico
de la acidosis metabólica aguda: ¯
CO3H-; ¯
pCO2 1.2 mm de Hg por mEq de bicarbonato por debajo
de lo normal).
Causas:
ácido
(anion-gap elevado salvo en acidosis hiperclorémica)
o pérdida de álcalis.
3. Tratamiento acidosis metabólica aguda:
a. Tratamiento de la enfermedad causal: diabetes, acidosis láctica
(O2 tisular). Si no es suficiente, administrar
bicarbonato 1M o 1/6 M [1mEq/6cc] hasta conseguir
pH@
7.20.
b. Calcular el déficit de bicarbonato [= 0.5 x Kg x (bicarbonato normal
- bicarbonato plasmático)] y reponer la mitad en
12 horas
c. Si pH < 7.20 continuar según controles frecuentes
En
general, se añaden 2-3 ampollas de bicarbonato sódico
al 7.5% (44.6 mEq/ ampolla) a 1.000 ml glucosado
al 5%. La mitad del déficit calculado se administra
en las primeras 3-4 horas, si no hay insuficiencia
cardiaca grave. No debe administrarse bicarbonato
una vez que el pH ha alcanzado un valor de 7.2;
tampoco hay que olvidar que el potasio desciende
al corregir la acidosis y que el calcio puede disminuir
en la alcalosis.
d. En la acidosis láctica, la corrección del pH sérico por encima
de 7.2 puede ocasionar una alcalosis de rebote pues
al corregir la causa el lactato se oxida y se regenera
en bicarbonato.
4. Tratamiento de la acidosis metabólica crónica:
En
la acidosis metabólica crónica el objetivo es mantener
un bicarbonato alrededor de 18 mEq/l para evitar
la pérdida de calcio óseo y el catabolismo muscular.
Para ello se administra bicarbonato sódico oral
(2-4 gr/día); en la acidosis tubular renal tipo
IV se precisa,
además,
9-a-fluorhidrocortisona.
B. Alcalosis metabólica
En
la alcalosis metabólica existe un aumento primario
de bicarbonato y es consecuencia de una pérdida
de ácido o, más raramente, una ganancia de bicarbonato.
La respuesta compensatoria consiste en una hipoventilación
con retención de carbónico; el grado de hipoventilación
disminuye en caso de hipoxia.
1.
Etiología: Ingesta de álcalis, pérdidas de ácido
clorhídrico (renal o gastrointestinal) o contracción
del volumen extracelular con un contenido sanguíneo
fijo de bicarbonato. El riñón conserva su capacidad
para excretar el exceso de bicarbonato, pero esta
se altera por la contracción de volumen extracelular,
la hipopotasemia, la deplección de cloruros o los
cuadros con un exceso de mineral o glucocorticoides.
2.
Clínica: Secundaria a pérdidas de líquido extracelular
e hipopotasemia; la alcalemia per sé disminuye el
nivel de conciencia y produce hipotensión, arritmias,
hipoventilación y descenso del calcio iónico.
3.
Diagnóstico diferencial.
Ver
grafíco
4.
Tratamiento
a. Tratamiento de la enfermedad causal.
b. Corregir hipokaliemia. Si existe aumento de aldosterona administrar
espironolactona o amiloride.
c. Si pH>7.6 se trata de una alcalosis grave precisando la administración
de ácidos, sobre todo si no se puede administrar
sal, como en la insuficiencia cardiaca o renal.
(1)
Calcular el déficit de hidrogeniones: 0.5 x Kg x
(Bic real - Bic deseado)
(2)
Administrar la mitad del déficit en las primeras
12 horas por medio de ácido clorhídrico (150 ml
0.1 N en un litro de agua estéril a través de una
vía central a una velocidad no mayor de 0.2 mEq/Kg/h).
d.
Hemodiálisis en pacientes con insuficiencia renal.
C. Acidosis respiratoria
En
la acidosis respiratoria hay un aumento primario
de carbónico que aparece en procesos que interfieren
en la eliminación pulmonar de CO2; la respuesta
compensatoria que tiene lugar durante varios días,
consiste en un aumento de la reabsorción y producción
renal de bicarbonato dando lugar a un aumento de
éste en suero.
1.- Etiología: depresión del SNC (fármacos, infecciones, traumatismos
craneo-encefálicos, obesidad), trastornos neuromusculares
(miopatías, Sd. Guillain-Barré, crisis miasténica,
hipopotasemia...) o enfermedades pulmonares (EPOC,
apnea del sueño, asma, cifoescoliosis, pneumotórax...)
2. Clínica:
Agitación,
asterixis, edema de papila, cefalea, somnolencia,
HTA, taquicardia, insuficiencia cardiaca y arritmias.
3. Diagnóstico:
GAB
con pH bajo y pCO2 alta. Conviene determinar si
los cambios del pH son apropiados para la variación
de la pCO2 a fin de diferenciar un trastorno agudo
del crónico y detectar un posible trastorno mixto.
En general, el bicarbonato sérico compensado no
supera 35 mmol/l; si es mayor, debe sospecharse
una alcalosis metabólica asociada.
4. Tratamiento:
a. Mejorar la función ventilatoria
b. Administrar bicarbonato puede ser perjudicial porque el descenso
del pH constituye un estímulo esencial para la ventilación
pulmonar; puede ser necesario si el pH es menor
de 7.15 (44-88 mEq/ 5 ó 10 minutos)
c. En paciente con ventilación asistida, puede resultar útil la administración
de pequeñas dosis de bicarbonato para mejorar la
respuesta a los broncodilatadores adrenérgicos y
evitar el barotrauma.
D. Alcalosis respiratoria
La
alcalosis respiratoria se caracteriza por un descenso
primario del anhídrido carbónico como consecuencia
de hiperventilación primaria; la respuesta, que
dura varios días, consiste en un aumento de la excreción
de bicarbonato por el riñón, lo que disminuye el
bicarbonato en suero.
1. Etiología:
Alteraciones
del SNC (ansiedad, tumores de tronco, infecciones...)
Fármacos
(salicilatos, teofilinas, catecolaminas, progesterona...)
Hipoxemia
Enfermedades
pulmonares (neumonía, TEP, edema pulmonar, enf.
intersticiales)
Sepsis
por Gram negativos
Otras:
hepatopatía, embarazo, ventilación mecánica excesiva,
corrección rápida de acidosis metabólica crónica...)
2. Clínica:
Obnubilación,
parestesias, espasmos, tetania, síncope, convulsiones,
arritmias
3. Diagnóstico:
GAB
con pH alto y pCO2 bajo. Conviene saber si la compensación
renal es adecuada o se trata de un trastorno mixto.
Generalmente el bicarbonato no desciende por debajo
de 15 a menos que exista acidosis metabólica asociada.
4. Tratamiento:
Etiológico
Agudo
si pH > 7.5
Si
no hay hipoxia: respirar lentamente en una bolsa.
Si la corrección
de la pCO2 en un paciente con alcalosis respiratoria
crónica se hace rápidamente, se induce una acidosis
metabólica como consecuencia de la compensación
metabólica previa.
E. Trastornos mixtos
Son
frecuentes en pacientes con procesos agudos y suelen
diagnosticarse por las manifestaciones clínicas.
Es necesario comprobar los cambios compensatorios
reales de pH, pCO2 y bicarbonato con los teóricos:
| Trastorno
primario |
Alteración
inicial |
Respuesta
compensatoria |
|
Acidosis
metabólica |
¯
HCO3- |
¯
pCO2 de 1-1.3 mm Hg por cada mEq de HCO3-
¯
|
|
Alcalosis
metabólica |
HCO3- |
pCO2 de 0.6-0.7 mm Hg por cada mEq de HCO3-
|
|
Acidosis
respiratoria aguda |
pCO2 |
HCO3- en 1 mEq por cada 10 mmHg pCO2
|
|
Acidosis.
respiratoria crónica |
pCO2 |
HCO3- en 3.0-3.5 mEq por cada 10 mmHg pCO2
|
|
Alcalosis
respiratoria aguda |
¯
pCO2 |
¯
HCO3- en 2-2.5 mEq por cada 10 mmHg pCO2 ¯
|
| Alcalosis
respiratoria crónica |
¯
pCO2 |
¯
HCO3- en 4-5 mEq por cada 10 mmHg pCO2 ¯
|
De
todos modos, a veces, valores dentro del intervalo
teórico de un trastorno simple pueden representar
un trastorno mixto. Así mismo, deben determinarse
los electrolitos séricos y calcular el hiato aniónico.
Causas
frecuentes de trastornos mixtos:
1. Acidosis respiratoria y metabólica: parada cardiorrespiratoria,
enfermedades pulmonares con hipoxemia grave, shock
con insuficiencia respiratoria...
2. Alcalosis respiratoria y acidosis metabólica: Insuficiencia hepática,
intoxicación por salicilatos, sepsis por Gram negativos...
3. Alcalosis respiratoria y alcalosis metabólica: tratamiento de la
cirrosis con diuréticos
4. Alcalosis y acidosis metabólicas: vómitos y deplección de volumen.
Bibliografía:
1.
Manual de diagnóstico y terapéutica médica. 12 de
octubre. 4ª edición
2.
El manual Washington 9ª edición. Masson
3
Harrison's. Principles of Internal Medicine. 14
th edition.
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