| 1.
Definición.
Utilizaremos la clásica de Petersdorf y Beeson (1):
temperatura mayor de 38,3ºC en al menos tres ocasiones,
que dura al menos 3 semanas, en la que no se alcanza
un diagnóstico después de una semana de ingreso
hospitalario. Como alternativa al último criterio
de esta definición (que no permite hacer un diagnóstico
ambulatorio de FOD, también consideraremos que un
paciente tiene FOD cuando cumpla los dos primeros
criterios de Petersdorf y Beeson y no se alcance
el diagnóstico después de una anamnesis y exploración
física completas, y determinaciones de hemograma
con VSG, perfil 35, anormales y sedimento de orina,
urocultivo, serología a Brucella, Mantoux y Rx de
tórax. Se excluye a los pacientes inmunodeprimidos,
ya que en ellos las causas de fiebre son diferentes.
Consideraremos inmunodeprimidos a aquellos pacientes
que cumplan alguno de los siguientes criterios (2):
a.
Neutropenia (< 1000 leucocitos o < 500 neutrófilos/
mL) de al menos una semana de duración durante los
tres meses previos al inicio de la fiebre.
b.
Infección por
el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
c.
Hipogammaglobulinemia, con IgG < 50%.
d.
Tratamiento con 10 mg/día o más de prednisona o
equivalente durante al menos 2 semanas antes del
comienzo de la fiebre.
e.
Tratamiento con otros fármacos.
No hacemos referencia a las nuevas categorías
de FOD definidas por Durack y Street (3) (FOD nosocomial,
en neutropénicos y en la infección VIH, Tabla I), ya que son cuadros febriles en poblaciones especiales, con
una etiología distinta de la FOD clásica que requieren,
por tanto, un enfoque diagnóstico y terapéutico
diferente (4).
2.
Etiología.
El espectro de enfermedades que causan FOD está
determinado por la definición utilizada, factores
geográficos y cambios a lo largo del tiempo (aparición
de nuevos procedimiento diagnósticos y nuevas situaciones
clínicas). Tradicionalmente las enfermedades infecciosas
eran la causa más frecuente de FOD. Sin embargo,
en los últimos años existe una tendencia a que aumenten
las enfermedades inflamatorias no infecciosas como
causa de FOD y a que el número de casos que quedan
sin diagnóstico sea mayor (2). En España se ha constatado
en los últimos años un aumento significativo de
las colagenosis y neoplasias, y un descenso de las
enfermedades infecciosas como causas de FOD (5)
(Tabla II).
Mención
aparte merece la FOD en pacientes mayores de 65 años,
ya que, aunque el espectro de enfermedades que pueden
causarla es el mismo que en la población general,
la frecuencia relativa de determinados cuadros es
mucho mayor (6,7) (Tabla III), lo que se debe tener en cuenta a la hora de elaborar el
plan diagnóstico y terapéutico.
3.
En la Tabla
IV se citan los datos básicos en la historia
clínica del paciente con FOD.
4.
Exploraciones
complementarias. No existe un juego de exploraciones
complementarias "rutinarias" para aplicar
a los pacientes con FOD (8,9). Según todos los expertos
el trabajo diagnóstico en estos casos debe basarse
en:
a.
La repetición de la anamnesis, exploración física
y las exploraciones complementarias elementales
(Figura 1).
b.
El seguimiento de las claves diagnósticas que vayan
apareciendo.(en la revisión de Cunha (2) pueden
encontrarse tablas de claves diagnósticas útiles).
c.
El despistaje de las causas más frecuentes.
Llevar una sistemática de este tipo es mejor
que realizar muchas exploraciones como screening
en la esperanza ( la mayoría de las ocasiones vana)
de que alguna alteración nos proporcione el diagnóstico.
Solamente una serie ha estudiado de forma prospectiva
la utilidad diagnóstica de las pruebas que habitualmente
se realizan en la FOD cuando son ordenadas como
test de screening (es decir, sin que haya datos
que hagan sospechar que van a resultar anormales).
En este estudio solamente seis pruebas tuvieron
alguna utilidad diagnóstica:
Biopsia
de arteria temporal en pacientes mayores de 55 años.
Fondo
de ojo
Serología
sofisticada a Yersinia enterocolítica (inmunoblot).
Crioglobulinas
Biopsia
de médula ósea
TAC
tóraco-abdominal.
Aunque es probable, que en ausencia de claves
diagnósticas, el protocolo de pruebas pueda limitarse
rigurosamente; no hay datos suficientes en la literatura
para recomendar estas pruebas como las únicas obligatorias
en el estudio de pacientes con FOD tras la primera
etapa de pruebas obligadas básicas.
En el protocolo diagnóstico existen pruebas
complementarias obligatorias básicas (Tabla
V).
Si
tras la realización de las mismas aparecen claves
diagnósticas potenciales debe realizarse el diagnóstico
diferencial de las mismas e intentar descartar las
enfermedades posibles mediante los medios que sean
necesarios antes de aplicar la fase I del protocolo.
Si con esto no
se llega al un diagnóstico se aplicaría la fase
I del protocolo y se repite nuevamente el proceso
de elaboración del diagnóstico diferencial y seguimiento
de posibles claves. Si seguimos sin tener un diagnóstico
se pasa a la fase II del protocolo. Si pese a todo
la causa de la fiebre sigue desconociéndose, se
decidirá en sesión clínica si se opta por mantener
una actitud expectante o por iniciar un tratamiento
empírico basado en la información disponible.
Está sistemática de trabajo se resume en
la figura
1.
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