1.
Concepto.
Deterioro brusco de la filtración glomerular con
la consecuente retención de metabolitos del nitrógeno
(BUN, creatinina).
2. Criterios
diagnósticos.
Elevación
de la creatinina plasmática ³
0,5 mg/dL sobre el nivel previo.
Elevación de la creatinina plasmática ³
50 % sobre el nivel previo.
Disminución del aclaramiento de creatinina ³
50 %.
3. Importancia.
Complica
el 2-5 % de los pacientes ingresados de forma
general, hasta un 30% de los pacientes ingresados
en UCI.
El 50 % de los FRA que se producen en estos
pacientes son yatrógenos.
Mortalidad global del 25 %.
4. Clasificación
- FRA
prerrenal: caracterizado por hipoperfusión renal
con integridad del parénquima (55-60 %).
FRA
parenquimatoso o azoemia renal, producido por
enfermedades que afectan al parénquima renal (35-40
%).
FRA
postrenal ocasionado por obstrucción del sistema
colector urinario ( < 5%).
5. Aproximación
diagnóstica.
- Descartar la Insuficiencia renal crónica
(historia clínica, reciente incremento de urea
y creatinina plasmáticas, otros datos analíticos
-anemia, hiperfosforemia, hipocalcemia-, disminución
del tamaño renal, signos de enfermedad crónica
-osteopatía, neuropatía-).
Diferenciar entre trastorno prerrenal, parenquimatoso u obstructivo:
. Anamnesis y exploración física.
. Datos analíticos (Tabla I)
. Datos del análisis de orina que pueden
ayudar al diagnóstico diferencial:
. FRA prerrenal: generalmente el sedimento
es normal.
. FRA obstructivo: son frecuentes la hematuria
y la piuria.
. FRA parenquimatoso: los cilindros granulosos
pigmentados y de células tubulares son característicos
de la necrosis tubular aguda, generalmente asociados
con proteinuria moderada (< 1 gr/d) y hematuria
microscópica. Los cilindros hemáticos suelen indicar
enfermedad glomerular, aunque pueden aparecer
en nefritis intersticiales. Se pueden observar
cilindros leucocitarios y granulosos no pigmentados
en la nefritis intersticiales. La eosinofiluria
es característica de la nefritis alérgica intersticial.
Proteinuria > 1 gr/día sugieren patología glomerular,
excreción de cadenas ligeras en el mieloma o nefritis
intersticial alérgica por AINEs. La presencia
de grandes cantidades de cristales de urato debe
hacer sospechar una nefropatía por uratos, en
tanto que los cristales de oxalato e hipurato
sugieren toxicidad por etilenglicol. Se debe sospechar
la existencia de hemoglobinuria o mioglobinuria
si el sistemático de orina detecta hematuria fuertemente
positiva y se observan pocos hematíes en el sedimento.
. Técnicas
de imagen: se recomienda el estudio mediante ecografía,
TAC o RNM, con el fin de excluir la uropatía obstructiva.
La dilatación pielocalicial es frecuente en la
obstrucción de vías urinarias (sensibilidad del
98%), pero puede estar ausente en las fases iniciales
de la obstrucción o en el caso de que esta sea
debida a englobamiento del uréter. Cuando se sospeche
esta posibilidad habrá que realizar pielografía
retrógrada o anterógrada.
. Biopsia renal: es especialmente útil
cuando todos los datos de la historia clínica,
analíticos y de imagen sugieren una etiología
distinta a la isquémica o nefrotóxica y se sospecha
la existencia de patología que puede beneficiarse
de un tratamiento específico.
El algoritmo diagnóstico del FRA queda
expuesto en la Figura
1.
6.
Manejo del FRA.
Tratamiento
de soporte:
Balance de fluidos. Es muy importante
tener constancia exacta de las entradas y pérdidas
de líquido. En el caso de que se produzca una
sobrecarga hídrica con edema pulmonar, éste debe
tratarse con furosemida, morfina, oxigenoterapia
y eventualmente diálisis.
Dieta. Se deben proporcionar calorías
suficientes para evitar el catabolismo y la cetoacidosis,
pero al mismo tiempo se debe reducir al mínimo
la producción de metabolitos nitrogenados. Para
ello restringir las proteínas de alto valor biológico
a 0,5 g/Kg de peso y proporcionar la mayor parte
de calorías en forma de carbohidratos (unos 100
g/día).
Hiperpotasemia. Para valorar la
importancia de la hiperkaliemia son más importantes
los cambios ECG que los niveles séricos de potasio.
El primer cambio es la aparición de onda T puntiaguda
y luego alta; la toxicidad severa se manifiesta
como prolongación del intervalo PR, depresión
del segmento ST y ensanchamiento de los complejos
QRS; en las situaciones hiperagudas se observa
asistolia atrial y bloqueos intraventriculares
(paro cardíaco inminente).
.
Hiperpotasemia leve (< 5,5 mEq/L): restricción
del potasio en la dieta.
.
Hiperpotasemia moderada (5,5-6,5 mEq/L sin alteración
ECG): resinas de intercambio iónico (Resin calcio
10-50 g/8h vo o 50-100 g/250 mL de agua en enema)
o sorbitol. Pueden ser útiles los diuréticos del
asa.
.
Hiperpotasemia importante (>6,5 mEq/L o alteraciones
ECG):
# Situación hiperaguda: gluconato cálcico
al 10 %, 10-20 mL en 1-5 minutos (el efecto es
inmediato, pero de corta duración).
# Situación aguda:
.
Insulina-glucosa-bicarbonato: 500 mL de SG 30%
+ 30 U de insulina rápida, 100 mL en la primera
hora; luego 20-30 mL/h. 50-100 mEq de HCO3Na
1M en 30 minutos.
.
HCO3Na:
infusión rápida según los niveles de bicarbonato
en sangre (después de la medida anterior).
.
Albuterol i.v (0,5 mg en 5 minutos) o inhalado
10-20 mg en nebulizados (no disponible en España).
Acidosis metabólica: sólo hay que
tratar con una infusión de HCO3Na
si el bicarbonato plasmático es inferior a 15
mEq/L.
Déficit de bicarbonato = (0,4 x peso) x
( HCO3
deseado- HCO3
actual).
Indicaciones de la diálisis:
.
Manifestaciones clínicas de uremia (encefalopatía,
diátesis hemorrágica, enteropatía, etc).
.
EAP que no responde a tratamiento médico.
.
Hiperpotasemia severa o acidosis metabólica que
no responde a tratamiento médico.
.
BUN > 100-150 mg/dL o Cr(p) > 8-10 mg/dL
(indicación relativa).
Tratamiento
etiológico
.
FRA prerrenal: medidas encaminadas a conseguir
mejora en el volumen circulante y el gasto cardíaco
(rehidratación intensiva, cardiotónicos, etc).
FRA
obstructivo: sondaje vesical, nefrostomía de descarga,
prótesis ureterales, etc.
FRA
parenquimatoso: en realidad los únicos tratamientos
etiológicos en el FRA parenquimatoso establecido
son la suspensión de fármacos nefrotóxicos y la
restauración del flujo plasmático renal, las demás
medidas van encaminadas a interrumpir el proceso
fisiopatológico que conduce al deterioro final
de la función renal. Los fármacos pueden ser efectivos
en las primeras 18 horas de instauración del proceso
cuando predominan los factores glomerulares en
la patogenia del FRA.
.
Diuréticos del asa y manitol: han demostrado su
efectividad en las primeras 48 horas del proceso
y antes de que la Cr (p) exceda los 5 mg/dL, después
sólo se consigue transformar la insuficiencia
renal oligúrica en no oligúrica. En la insuficiencia
renal pueden ser necesarias dosis de hasta 160-200
mg de furosemida en bolo pudiendo repetirse la
dosis dos
o tres veces al día. Una alternativa más eficaz
puede ser la perfusión continua en pacientes refractarios
a los bolos de furosemida. Se deben utilizar dosis
progresivamente crecientes de furosemida (2,5-10
mg/Kg/h). Si se restablece la diuresis se mantendrá
perfusión de furosemida añadiendo Manitol al 20%
a dosis de 20 mL/h.
.
Dopamina: a dosis renales (1-2 µg/Kg/min) induce
vasodilatación renal y aumenta la excreción de
electrolitos por inhibición del transporte de
Na vía AMPc. En modelos animales la dopamina ha
demostrado tener influencia en el curso de la
IR, pero los resultados son controvertidos en
humanos.
.
Antagonistas del calcio: el tratamiento a largo
plazo con Diltiazem resulta en una mejor función
del injerto renal (menores niveles de Crp, menor
severidad de la toxicidad por ciclosporina en
las biopsias, mejor supervivencia del injerto
a los cuatro años). Son por ello los fármacos
de elección para el tratamiento de la HTA en pacientes
trasplantados. Es dudosa su utilidad en la prevención
de la nefropatía inducida por contrastes iv.
.
Otros (factor natriurético atrial o los factores
de crecimiento -epidérmico, insulin-like y hepatocitario-).
Se encuentran en fase de experimentación. Corticoides
e inmunomoduladores son útiles en el tratamiento
de algunas enfermedades glomerulares.
.
Hemodiálisis intermitente vs intercambio continuo (hemofiltración o hemodiálisis arteriovenosa,
venovenosa o ultrafiltración lenta): se ha sugerido
que la hemodiálisis puede prolongar el curso del
FRA debido a un defecto en la autorregulación
de la presión de perfusión renal en situaciones
de hipotensión sistémica en los riñones isquémicos.
Por este motivo se ha pensado que las técnicas
de intercambio continuo podrían ser útiles en
pacientes hemodinámicamente inestables en los
que la hemodiálisis intermitente supondría un
mayor estrés hemodinámico. Los resultados de los
estudios realizados hasta el momento no son concluyentes.
7. Prevención.
Se realizarán en todos los pacientes, especialmente
en los de más edad o que presenten varios factores
de riesgo asociados.
Optimización de la función cardiovascular y del volumen intravascular.
La deplección de volumen es un factor de riesgo
para la insuficiencia renal nefrotóxica inducida
por contrastes radiológicos, aciclovir, aminoglicósidos,
anfotericina B, cisplatino, rabdomiólisis, Ac.
úrico, mieloma e hipercalcemia.
Cuidado con el uso de diuréticos, AINEs e IECAs en pacientes
con perfusión renal comprometida.
Monitorizar niveles de fármacos nefrotóxicos cuando deban ser
utilizados (aminoglicósidos, ciclosporina).
Rabdomiolisis: forzar diuresis y alcalinizar la orina.
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