1.
Concepto y clasificación.
Pérdida
de sangre procedente del aparato digestivo. Constituye
una de las urgencias médicas más frecuentes dependiendo
su pronóstico fundamentalmente de la intensidad
o recidiva de la hemorragia y de la existencia
de enfermedades asociadas que complican la evolución.
Se clasifican
en altas y bajas atendiendo a que el punto de
sangrado sea proximal o distal al ángulo duodenoyeyunal
de Treitz.
2.
Parámetros que indican gravedad.
-
Clínicos:
Edad
> 60 años.
Forma
de presentación: Shock hipovolémico conlleva una
mortalidad del 12%.
Recidiva
hemorrágica: se correlaciona directamente con
la mortalidad.
Presencia
de enfermedades asociadas: insuficiencia cardíaca,
hepatopatía, insuficiencia renal y coagulopatía.
-
Endoscópicos: La presencia de sangrado activo
(en "jet" o "babeante") es
el principal parámetro endoscopio de gravedad,
otros son: vaso visible, coagulo rojo, coagulo
plano o lesión pigmentada con puntos negros.
3. Actuación
inicial ante una hemorragia digestiva alta (HDA).
Lo
primero que debe hacerse ante una HDA es valorar
los signos vitales y el estado hemodinámico del
paciente. Como norma general:
Pacientes
con estabilidad hemodinámica: pérdidas del 10-20
% del volumen circulante (500-1000 mL). Requiere
terapéutica y vigilancia ordinarias:
Dieta
absoluta,
Sonda
nasogástrica,
3000-4000
ml / día i.v. (mitad fisiológico y mitad glucosado
al 5-10%).
30-40
meq/día de clk
Omeprazol
o famotidina / 8-12 horas
Enema
cada 12 horas (color heces)
Determinación
de ta /2-4 h al ingreso y cada 6-8/ h posteriormente.
Pacientes
con inestabilidad hemodinámica: pérdidas >
25 % (> 1000 mL). Tilt test + (variación de
20 mm Hg y 20 lpm con el ortostatismo), hipotensión
en decúbito y > 100 lpm, pudiendo presentar
piel fría y pálida (vasoconstricción periférica),
sudación, obnubilación, oliguria. Puede producirse
un cuadro de shock hipovolémico (pérdidas >
50 % de la volemia ó > 2000 mL), que conlleva
una importante mortalidad (> 20 %) así como
frecuentes recidivas (40-50 %). Deben instaurarse
con urgencia las siguientes medidas.
Colocar
al paciente en posición de Trendelemburg y coger
dos vías periféricas gruesas, una para volumen
y otra para transfundir (central si se precisa
PVC). Sacar simultáneamente un hemograma, coagulación,
bioquímica básica y pruebas cruzadas.
Administrar
suero fisiológico "a chorro" (1000-2000
mL/h) hasta conseguir una TA > 10/5 y una frecuencia
cardíaca < 100 lpm, disminuyendo después la
velocidad de perfusión. Si precisa coloides (hemoce),
no antes de pruebas cruzadas.
Sonda
de aspiración nasogástrica y lavado con 300 mL
de suero salino a temperatura ambiente: la ausencia
de aspirado no descarta HDA (sólo si es bilioso
y abundante).
Puede
requerirse intubación orotraqueal para prevenir
aspiraciones.
Programar
gastroscopia urgente, valorar posible ingreso
en UCI y comentar con cirugía la posibilidad de
una ulterior intervención.
4.
Historia clínica.
Se
realizará antes, durante o después de la terapéutica
inicial, dependiendo de la gravedad del paciente.
Se llevará a cabo una anamnesis y una exploración
física detalladas, dirigidas a la investigación
etiológica de la hemorragia.
Anamnesis:
Episodios
previos de HDA: considerar misma etiología
Antecedentes
de pirosis: hernia de hiato, reflujo y esofagitis.
Clínica
ulcerosa: ulcus péptico (el dolor cede con la
hemorragia).
Traumatismo,
postcirugía, ACV: gastritis erosiva.
Hepatopatía
conocida: varices esofágicas, ulcus péptico, gastropatía
congestiva de la hipertensión portal.
Hábito
etílico: como el anterior más gastritis erosiva
y Sd. de Mallory-Weiss (comienza con vómitos no
hemáticos).
Coagulopatías:
HDA rara sin patología estructural subyacente.
Cirugía
previa de ulcus: ulcus de boca anastomótica
Fármacos
gastroerosivos (AAS o AINES) o Glucocorticoides:
gastritis erosiva (LAMDG).
Administración
de K+, Fe++ o tetraciclinas: esofagitis, úlceras
esofágicas.
Prótesis
vascular aórtica: fístula aortoentérica.
Coincidencia
con menstruación: endometriosis.
Exploración física:
Inspeccionar
boca y nasofaringe: descartar origen ORL.
Tacto
rectal: confirmar melenas
Buscar
estigmas de hepatopatía crónica e hipertensión
portal: arañas vasculares, circulación colateral,
ginecomastia, pérdida del vello, ictericia, ascitis,
hepatoesplenomegalia, flapping.
Descartar
neoplasias digestivas: palpación de adenopatías
o masas.
Acantosis
nigricans: cáncer de estómago
Púrpura
palpable: vasculitis sistémica.
Telangiectasias/epístaxis:
enfermedad de Rendu-Osler-Weber.
5.
Pruebas
complementarias.
Analítica:
el
valor del hematocrito no es muy útil al inicio
del cuadro mientras no se produzca la hemodilución
compensadora: aproximadamente 25% a las 2h, 50
% a las 8 h, completándose en 1-2 días. Hay que
transfundir concentrados de hematíes (CH) hasta
alcanzar un Hto del 25-30% o una Hb de 10 gr.
(un CH equivale a 500 mL de sangre y aumenta un
3% el Hematocrito y 1 gr. la Hb.
las
plaquetas y los leucocitos pueden aumentar reactivamente
tras la hemorragia, o bien estar disminuidos por
un hiperesplenismo o por efecto directo del alcohol.
un
VCM alto, en este contexto, suele indicar hepatopatía,
etilismo o reticulocitosis posthemorragia. Si
es bajo indica anemia ferropénica por pérdidas
crónicas.
la
urea aumenta varias horas después de la hemorragia,
por la degradación bacteriana intestinal de las
proteínas, y permanece elevada 2-3 días. El cociente
Urea/creatinina suele ser > 90 .
ECG
(urgente)
Rx
de tórax y abdomen(tras estabilización del paciente).
Gastroscopia:
Alcanza
un diagnóstico topográfico/etiológico en el 80-90
% de los pacientes, debiendo realizarse preferentemente
dentro de las primeras 12-24 horas. Baja su rentabilidad
si ya han transcurrido 48 h o la hemorragia es
masiva.
Tiene
una serie de contraindicaciones:
Absolutas:
shock, IAM, hipoxemia grave, coma, convulsiones,
perforación, subluxación atloaxoidea.
Relativas:
paciente no colaborador, coagulopatía grave, divertículo
de Zenker, estenosis esofágica alta, cardiopatía
isquémica, aneurisma de aorta torácica, aneurisma
abdominal reciente.
El
sangrado copioso puede impedir la visualización
del punto sangrante, además de conllevar riesgo
de broncoaspiración. En ese caso estaría indicada
una arteriografía.
Arteriografía:
La
arteriografía abdominal selectiva, generalmente
del tronco celíaco y mesentérica superior, tiene
una rentabilidad diagnóstica del 40-80 %, pero
precisa una velocidad de sangrado
> 0,5 mL/min. Resulta muy útil para
la cirugía.
Gammagrafía:
Indicada
cuando el sangrado es < 0,1 mL/min. Se realiza
con hematíes marcados con Tc99m. Frecuentes
falsos negativos, sobre todo si ha recibido transfusiones
múltiples.
TAC:
Con
sospecha de fístula aortoentérica (aneurisma y
gas extraluminal), masas.
Laparotomía
exploradora:
En
ocasiones el diagnóstico sólo se logra con una
laparotomía exploradora.
6.
Tratamiento
de la HDA por
ulcus péptico.
El
tratamiento puede ser de tres tipos:
-
Médico: el omeprazol y los anti H2 son los únicos
fármacos que han mostrado tener utilidad para
elevar el pH favoreciendo los mecanismos hemostáticos.
-
Endoscópico: se hará hemostasia de las lesiones
sangrantes con sangrado activo (Forrest I) o vaso
visible (Forrest IIa). Es eficaz en el 80-90 %
de los casos. Existen diversos métodos:
*
Inyección, en vasos pequeños de sustancias esclerosantes
(polidocanol, etanolamina, etoxiesclerol), vasoconstrictores
(adrenalina), pegamentos y procoagulantes.
*
Inducción térmica de trombosis y estenosis, en
vasos sangrantes pequeños, mediante electrocoagulación
(BICAP), ¿gas argón?, sonda calefactora, microondas
y láser neodimio-YAG que es el más efectivo (útil
también en la ectasia vascular antral).
*
Métodos mecánicos, en vasos grandes, como bandas
elásticas, hemoclip, asas-suturas o taponamiento
con balón.
-
Quirúrgico. En cirugía programada la mortalidad
es del 0,5-3 %, si es urgente suele ser > 15
%. Indicado en:
*
Hemorragia grave, con inestabilidad hemodinámica
persistente y necesidades significativas de transfusión.
*
Hemorragia recidivante tras tratamiento no quirúrgico,
que precisa transfusiones adicionales.
*
Dificultad para obtener sangre compatible.
7. Tratamiento
de la HDA por varices
esofágicas.
-
Endoscópico:
Escleroterapia:
es el tratamiento de elección. Bajo coste y alta
efectividad (90%). Frecuentes recidivas que precisan
nuevas sesiones de escleroterapia. Complicaciones:
ulceraciones, estenosis, perforación, sepsis,
en el 40% fiebre en las primeras 48 horas.
Ligadura
con banda elástica: con el fin de estrangular
las varices esofágicas grandes interrumpiendo
el flujo sanguíneo hacia la ácigos. Técnica muy
laboriosa (requiere un sobretubo), no indicada
en episodios agudos. Puede combinarse con la escleroterapia.
-
Farmacológico
Vasopresina
o glipresina i.v.: vasoconstricción generalizada,
con reducción del flujo sanguíneo portal. Requiere
administración concomitante de nitroglicerina
tópica o i.v.
Somatostatina
u octeótido i.v.: tan eficaces como la vasopresina,
e incluso tanto como la escleroterapia (menos
complicaciones).
Como
preventivo se utilizan los betabloqueantes (propanolol
y nadolol).
-
Taponamiento con balón: sondas de Sengstaken-Blakemore
o de Minnesota para las varices esofágicas (doble
balón), o de Linton-Nachlas para las gástricas
(balón único). Requiere intubación para prevenir
aspiración y asfixia. Riesgo de úlceras y necrosis
(reducir presión balón de forma intermitente,
y retirar precozmente).
-
Quirúrgico: descomprimiendo el sistema porta mediante
la creación de un cortocircuito selectivo (espleno-renal
distal) o no selectivo (espleno-renal proximal
o portocava tl o tt). Buen control de la hemorragia
(95%), pero alta mortalidad postquirúrgica urgente
(30%) y encefalopatía hepática postoperatoria
(dependerá del grado de insuficiencia hepática
subyacente).
-
Derivación porto-sistémica intrahepática trasyugular
(DPSIT): técnica radiológica que consiste en la
inserción intravascular de una prótesis expansible
entre las venas hepáticas y la porta descomprimiendo
esta. Se utiliza en varices gástricas en los pacientes
en que ha fracasado la escleroterapia y son malos
candidatos
para la cirugía, y con vistas a un ulterior
trasplante hepático.
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