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Definición.
Se puede considerar como dieta cardiosaludable
aquella que, además de no tener consecuencias negativas sobre
el organismo, previene la aparición de la enfermedad cardiovascular.
La dieta que se consume en los países industrializados actualmente
es rica en calorías, proteínas, grasas e hidratos de carbono
refinados, la cual favorece la aparición de enfermedades derivadas
de la obesidad y de los efectos nocivos de ciertas grasas
sobre el organismo. El consumo excesivo de grasas saturadas
y colesterol favorece la arteriosclerosis y el exceso de sal
en la dieta produce hipertensión arterial. Además, el exceso
de calorías en la dieta produce obesidad, la cual aumenta
la probabilidad de desarrollar arteriosclerosis.
Las enfermedades cardiovasculares son más frecuentes en los
países del norte de América y Europa que en los de la cuenca
mediterránea. Esto parece ser debido al mayor consumo de grasas
saturadas en los países del norte que en los mediterráneos.
La dieta mediterránea se caracteriza por un alto contenido
en frutas, aceite de oliva, vegetales en general y pescado,
y un menor contenido en grasas saturadas. Por ello, para algunos
expertos la dieta mediterránea es sinónimo de dieta cardiosaludable.
Componentes de la dieta.
Los componentes principales de la dieta
son las proteínas, grasas e hidratos de carbono, cada uno
de los cuales tiene una influencia muy distinta sobre la concentración
sérica de colesterol y la probabilidad de desarrollar enfermedad
cardiovascular. El efecto de las proteínas sobre los lípidos
sanguíneos es escaso, aunque en algunos estudios se ha observado
que las proteínas de origen vegetal pueden reducir el colesterol
sérico a diferencia de las proteínas de origen animal. Los
hidratos de carbono reducen el colesterol LDL (colesterol
"malo"), pero un contenido elevado de los mismos
en la dieta conduce a un aumento de los triglicéridos y descenso
del colesterol HDL (colesterol "bueno"). Sin embargo,
este efecto negativo de los carbohidratos no se observa, o
sólo es pasajero, si no se consume un exceso de calorías.
En cuanto a las grasas de la dieta y
su repercusión sobre los lípidos sanguíneos, tenemos dos tipos
de componentes: el colesterol y los ácidos grasos. La alimentación
rica en colesterol se acompaña de un aumento del colesterol
sérico, pero esta respuesta varía significativamente de unos
individuos a otros. Diversos estudios han demostrado que la
dieta con alto contenido en colesterol se relaciona con una
mayor incidencia y mortalidad por enfermedad coronaria. Los
ácidos grasos saturados (grasas de origen animal) son los
componentes de la dieta que más se relacionan con el aumento
del colesterol sérico y la incidencia de enfermedad coronaria.
Los ácidos grasos poliinsaturados omega-6 (aceites de maíz,
soja, girasol, etc.) disminuyen el colesterol LDL, pero también
reducen el HDL, habiéndose documentado incluso efectos tóxicos
derivados de su consumo excesivo, por lo que actualmente se
recomienda que se usen con moderación. Los ácidos grasos poliinsaturados
omega-3 (grasas del pescado) reducen los triglicéridos de
la sangre y, aunque no afectan al colesterol en personas sin
dislipemia, sí disminuyen el colesterol LDL en pacientes con
hipercolesterolemia. Los ácidos grasos monoinsaturados (aceite
de oliva) reducen el colesterol LDL y aumentan o no modifican
el colesterol HDL.
Uno de los contenidos de la dieta que
también influye en los lípidos sanguíneos es la fibra vegetal.
La fibra de la dieta favorece el tránsito intestinal, con
lo que se absorben menos las grasas. Por ello, una dieta con
alto contenido en fibra se acompaña de una reducción del colesterol
sérico, aunque también se ve reducido el colesterol HDL. Por
último, el contenido calórico de la dieta también influye
sobre el perfil lipídico de la sangre. El exceso de calorías
con la dieta se acompaña de un aumento del colesterol total,
colesterol LDL y triglicéridos, además de que provoca obesidad,
con todas sus consecuencias sobre la salud.
Recomendaciones.
De acuerdo con lo anteriormente expuesto,
los componentes de la dieta más perjudiciales para la salud
cardiovascular son las grasas saturadas, el colesterol y el
contenido calórico. Por el contrario, los más beneficiosos
son los ácidos grasos monoinsaturados y, en menor medida,
los ácidos grasos poliinsaturados y la fibra. Por ello, las
recomendaciones dietéticas para prevenir la arteriosclerosis
y, por lo tanto, la dieta cardiosaludable se basan, en general,
en restringir el consumo de grasas de origen animal, evitar
el exceso de calorías y favorecer la alimentación a base de
frutas, verduras, aceite de oliva, pescado y fibra. En general,
se aconseja que las grasas constituyan menos del 30% del total
de calorías, con menos del 10% de grasas saturadas, menos
de 300 mg/día de colesterol y menos de 2.5 gramos al día de
sal. Las recomendaciones generales podemos agruparlas de la
siguiente manera:
1. Alimentos que deben evitarse:
- Alimentos ricos en grasas saturadas:
carne de cerdo y sus derivados (jamón, bacon, fiambres,
embutidos, salchichas, tocino, etc.); carne de cordero;
carne de ganso y pato; carnes rojas en general y hamburguesas;
leche entera y derivados (mantequilla, queso, yogur, nata,
crema, etc.); manteca y sebo de animales; aceites de coco
y palma (muchos alimentos elaborados comercialmente contienen
estos aceites); bollería (pasteles, bizcochos, tartas, magdalenas,
dulces, etc.); productos hechos con manteca o mantequilla.
- Alimentos ricos en colesterol: yema
de huevo, mayonesa, vísceras (hígado, sesos, riñones, mollejas,
etc.), menudillos, crustáceos, mariscos, huevas de pescado
y similares.
- Alimentos hipercalóricos: dulces,
azúcares refinados, mermelada, miel, chocolate, helados
y alimentos ricos en grasas (aceites, salsas, manteca, patés,
etc.).
- Alimentos salados: salazones, conservas,
alimentos condimentados y uso excesivo de sal con la comida
habitual.
2. Alimentos que deben consumirse
con moderación:
- Carnes: ternera, cordero (preferentemente
pata, paletilla y lomo), cerdo (preferentemente filete,
lomo y centro de jamón), venado, liebre y caza sin grasa.
- Leche y derivados desnatados. Margarinas.
- Huevo, sólo 2 veces a la semana.
- Frutos secos.
- Frutas frescas: el coco y el aguacate
son ricos en grasas.
- Bebidas excitantes: café y té.
- Bebidas alcohólicas: sólo se recomienda
un vaso de vino (como máximo 1/4 de litro) o una cerveza
(como máximo dos) al día. No deben beberse licores ni otras
bebidas de alto contenido en alcohol.
3. Alimentos permitidos y recomendables:
- Alimentos ricos en grasas monoinsaturadas:
aceite de oliva.
- Alimentos ricos en grasas poliinsaturadas
omega-6: aceite de semilla (maíz, soja, girasol, etc.).
- Alimentos ricos en grasas poliinsaturadas
omega-3: pescado blanco y, sobre todo, azul (atún, sardina,
caballa, salmón, trucha, carpa, etc.). Se recomienda comer
pescado de 2 a 3 veces a la semana.
- Aves: pollo, pavo y faisán sin piel
(la grasa se localiza principalmente bajo la piel).
- Fibra: verduras, frutas, hortalizas,
legumbres, cereales, pan integral, etc.
4. Consejos generales:
- A pesar de las limitaciones comentadas
a la hora de elegir los tipos de comida, es posible hacer
una dieta variada sólo con los alimentos permitidos. Se
recomienda variar diariamente el tipo de alimento y su forma
de preparación.
- Al cocinar, debe retirarse toda la
grasa visible de la carne y eliminar la piel de las aves.
- Se aconseja asar las carnes en lugar
de freír. Si se fríe, debe hacerse con aceite de semillas
(maíz, girasol, soja, etc.) o de oliva.
- No deben usarse condimentos. Se recomienda
añadir poca sal a las comidas. En su lugar puede utilizarse
vinagre o jugo de limón. Puede darse sabor a las comidas
con cebolla o ajo.
- Es recomendable consumir vegetales
frescos, pero sin acompañarlos de grasas como mantequilla,
crema, mayonesa u otras salsas.
- Las bebidas alcohólicas deben rechazarse,
sobre todo los licores y alcoholes fuertes, pues aumentan
considerablemente la cantidad de calorías de la dieta.
- Hay que eliminar los postres dulces,
helados, patatas fritas y productos envasados similares,
pues suelen contener grasas saturadas y sal. El postre debe
ser siempre una o más piezas de fruta sin acompañantes del
tipo de la nata o la crema.
- Es necesario evitar la obesidad.
Si ya se padece, debe seguirse una dieta baja en calorías.
- No fumar. El tabaco es mucho más
peligroso cuando se une a un colesterol elevado (cosa que
ocurre con las dietas ricas en grasas saturadas y colesterol).
- Hacer ejercicio físico regularmente,
el cual contribuye a adelgazar y a controlar el colesterol
y la tensión arterial.
- Controlarse periódicamente la tensión
arterial y el colesterol.
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