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Estilo
de vida.
Actualmente se sabe que el principal
"factor de riesgo" de arteriosclerosis es el estilo
de vida. Muchos de los hábitos de la vida moderna se relacionan
con una mayor incidencia de arteriosclerosis y sus consecuencias.
La sociedad actual, competitiva y estresante, conlleva con
una serie de hábitos que son nocivos para el organismo.
En los países industrializados es habitual hoy en día que
las personas se vean sometidas a una continua situación de
estrés, que no tengan tiempo para realizar ejercicio físico,
que el tabaco forme parte de su forma de ser y que su alimentación
sea inadecuada.
El estrés psicológico y la personalidad
tipo A se han relacionado con una mayor incidencia de cardiopatía
isquémica. Asimismo, el sedentarismo también es un factor
de riesgo de enfermedad coronaria. La dieta rica en grasas
saturadas y colesterol favorecen la obesidad, la hipertensión
y la arteriosclerosis. Por último, el tabaco es un bien conocido
factor de riesgo mayor de arteriosclerosis.
Vivir hoy.
Muchas son las profesiones actuales que
se relacionan con la adquisición de hábitos de vida nocivos
para la salud. Es frecuente que ya desde joven las personas
tengan la ambición de trabajar en lo mejor, ganar dinero fácil
y llegar a lo más alto en el ámbito laboral y social. Esto
se acompaña de un inevitable estrés psicológico, que está
presente todo el día, incluso en las horas de supuesto descanso.
Algunos individuos dedican hasta 16 horas al día al trabajo.
Muchas de estos individuos tienen una personalidad tipo A,
es decir, competitiva y con un gran componente de estrés psicológico.
La persona típica se levanta temprano
(muchas veces se despierta pronto espontáneamente, sin despertador,
debido a su permanente estado de nerviosismo), desayuna poco
y corriendo, lee lo que le interesa de la prensa (lo que muchas
veces contribuye a incrementar su estrés), se dirige al trabajo
en su vehículo en guerra con los atascos (va en tensión durante
la conducción y se irrita con facilidad), llega a su puesto
de trabajo con la intención de aprovechar el tiempo al máximo
(tiene que aumentar los ingresos mediante incentivos), al
mediodía come lo que puede (comida rápida, basura), sigue
al máximo por la tarde y vuelve a casa de noche, tras haberse
fumado más de una cajetilla de cigarrillos desde que se levantó
de la cama. En casa tiene que terminar parte del trabajo para
el día siguiente, lo que a veces supone que se acueste tarde.
No practica ejercicio físico y sus relaciones matrimoniales
con frecuencia van mal (lo que supone un estrés añadido).
Su peso corporal va en aumento, suda con facilidad y continúa
fumando. Un buen día le detectan una hipertensión arterial
(con frecuencia se encuentra una tensión arterial severamente
elevada). Lleva una bomba consigo y el día más inesperado
estalla, siendo relativamente joven.
La solución.
La única solución para eliminar los hábitos
de vida nocivos pasa por una cura psicológica y de concienciación.
En este sentido, los programas de educación para la salud
intentan modificar los conocimientos, la percepción y la afectividad
en general frente al estilo de vida. Es necesario desarrollar
programas de educación para la salud en la sociedad para poder
combatir este problema. Se debe orientar a las personas hacia
una vida menos competitiva, menos estresante y de mayor calidad.
Se debe tener en cuenta que el mantenimiento
de los hábitos de vida nocivos disminuye la calidad de vida
y aumenta la probabilidad de enfermar precozmente. Es importante
reconocer que el trabajo no lo es todo, que es posible vivir
con menos recursos económicos. Se puede llegar a vivir más
y mejor. El trabajo debe realizarse con seriedad y aplicación,
pero sin que suponga un exceso de estrés. Es recomendable
acostarse temprano, para poder levantarse también temprano
y llegar pronto al trabajo. Es bueno desayunar convenientemente
(un café con leche desnatada, un zumo de frutas y una rodaja
de pan tostado o integral con aceite de oliva). Leer el periódico
es un entretenimiento, no debemos amargarnos por las informaciones.
Los atascos de tráfico son inevitables y no van a desaparecer
porque nos enfademos. La actividad laboral no debe suponer
un continuo estrés. La comida del mediodía debe ser también
sana (abundante en frutas y verduras). Hay que reservar un
tiempo de, al menos, media hora todos los días para realizar
ejercicio físico. Hay que intentar la felicidad en el ambiente
familiar, lo cual se consigue reservando un tiempo todos los
días para el cónyuge y los hijos. Hay que evitar la obesidad
y no probar el tabaco (ni olerlo). Con todo esto podremos
comprobar como los estresados y fumadores compañeros de trabajo
enferman antes y no llegan a viejos.
Todas las personas deberían seguir
un estilo de vida cardiosaludable. Esto debe comenzar con
una mentalización especial, en la que la actitud general del
individuo sea alegre, positiva y sin estrés psicológico. Junto
a esto, debe haber una importante parcela de tiempo dedicada
a cuidar del propio cuerpo, principalmente mediante la realización
de ejercicio físico. En este estilo de vida, la dieta ocupa
un lugar destacado; debe seguirse una alimentación sana, en
la que los alimentos predominantes sean las frutas, verduras,
aceite de oliva y pescado. Es importante evitar el sobrepeso
y la obesidad. Por último, es bien conocido que una vida cardiosaludable
no es compatible con el consumo de tabaco.
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