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Definición.

Podríamos definir la "vida cardiosaludable" como aquella en la que el individuo sigue todas las recomendaciones que se dan actualmente para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Además, la persona que sigue una vida cardiosaludable podría contribuir al proceso de educación para la salud, interviniendo con sus conocimientos y actitudes en la consecución de una vida sana individual y colectiva. La vida cardiosaludable adquirida por toda la población, supondría una serie de cambios de comportamientos encaminados a obtener una mejoría de la salud cardiovascular. Estos cambios deberían iniciarse en la infancia, continuarse en la edad adulta y llevarse hasta el final de la vida.

Estilo de vida.

Todas las personas, y sobre todo los que tienen factores de riesgo cardiovascular, deberían seguir un estilo de vida cardiosaludable. Esto debe comenzar con una mentalización especial, en la que la actitud general del individuo sea alegre, positiva y sin estrés psicológico. Junto a esto, debe haber una importante parcela de tiempo dedicada a cuidar del propio cuerpo, principalmente mediante la realización de ejercicio físico. En este estilo de vida, la dieta ocupa un lugar destacado; debe seguirse una alimentación sana, en la que los alimentos predominantes sean las frutas, verduras, aceite de oliva y pescado. Es importante evitar el sobrepeso y la obesidad. Por último, es bien conocido que una vida cardiosaludable no es compatible con el consumo de tabaco.

Ejercicio físico.

Es ampliamente aceptado que la práctica regular de ejercicio físico previene la aparición de la enfermedad cardiovascular. Incluso, en personas ya diagnosticados de una enfermedad cardiaca, el ejercicio físico controlado y programado permite mejorar la calidad de vida y la supervivencia. El ejercicio físico practicado regularmente permite reducir el peso corporal, aumentar el colesterol HDL ("colesterol bueno"), favorecer el control de la tensión arterial e incrementar en el individuo la sensación de bienestar. Aunque los deportes son muy practicados durante la infancia, es muy frecuente que las personas no realicen ejercicio físico en la edad adulta. El trabajo, el estrés, las obligaciones familiares, los ocios sedentarios o la misma dejadez, hacen que no se practique ningún tipo de deporte. Es necesario educar a los niños y jóvenes en una vida activa físicamente. Esta actividad debe mantenerse luego en la edad adulta. En todo caso, es muy aconsejable que los adultos realicen ejercicio físico habitualmente. Sería ideal que toda la familia participara en la práctica regular de algún deporte.

Alimentación cardiosaludable.

La dieta pobre en grasas permite mantener un peso corporal adecuado, adelgazar a las personas con sobrepeso u obesidad, disminuir los niveles de colesterol sanguíneo y ayudar al control de la tensión arterial. La alimentación cardiosaludable debería ser adquirida por toda la población, pero las costumbres de la sociedad actual no lo permiten. Tanto es así, que las modificaciones dietéticas beneficiosas para el corazón y las arterias son consideradas como un tratamiento, incluso por muchos médicos. Estas modificaciones dietéticas son a veces difíciles de introducir en el ambiente familiar. Obligan a comprar y preparar alimentos a los que habitualmente no se está acostumbrado. Esto supone un gran inconveniente para las familias en las que uno de sus componentes tiene importantes factores de riesgo o ha sido diagnosticado de una enfermedad cardiovascular. Todo esto deja ver la importancia que tiene la aplicación de la educación para la salud desde la infancia.

Dejar de fumar.

El tabaco es uno de los principales productores de enfermedad cardiovascular. Por ello, las personas que no fuman tienen una incidencia y mortalidad por enfermedad cardiovascular significativamente inferior a la de los fumadores. Los gobiernos deben introducir medidas para reducir el consumo de tabaco. Pero lo más importante, probablemente, sea la educación desde la infancia, enseñando, concienciando e implicando afectivamente al niño en una vida sin tabaco. Las personas que fuman deberían abandonar el tabaco y los no fumadores no deberían fumar nunca. Para ello, es muy importante el ambiente familiar, laboral y social. Toda la familia debería estar en contra del tabaco, alejarse de los ambientes con humo y colaborar en la concienciación de una vida sin fumar en el ámbito laboral.


 

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