La tecnología streaming
se utiliza para acelerar la descarga y ejecución de audio
y vídeo a través de Internet. Nos permite ver y oir video
sin haber llegado a descargar completamente el archivo.
Si no utilizásemos esta tecnología para mostrar un contenido
multimedia en la Red, tendríamos que descargar primero el
archivo entero en nuestro ordenador y más tarde ejecutarlo,
para finalmente ver y oir lo que el archivo contenía. Sin
embargo, el streaming permite que esta tarea se realice
de una manera más rápida y así poder ver y escuchar su contenido
durante la descarga.
¿Cómo funciona el streaming?
Nuestro ordenador (el
cliente) conecta con el servidor y éste le comienza a enviarle
el fichero. El cliente comienza a recibir el fichero y construye
un buffer donde va a ir guardando la información que recibirá.
Cuando se ha llenado el buffer con una pequeña parte del
archivo, el cliente (nuestro ordenador) comienza a reproducirlo
y a la vez continúa con la descarga. El sistema está sincronizado
para que el archivo se pueda ver mientras que el archivo
se descarga, de modo que cuando el archivo acaba de descargarse
el fichero también ha acabado de visualizarse.
Si en algún momento su
conexión sufre descensos de velocidad se utiliza la información
que hay en el buffer, de modo que se puede soportar ese descenso. Si su comunicación se corta demasiado tiempo,
el buffer se vacía y la ejecución el archivo se cortaría
también hasta que se restaurase la señal.
Si durante la visualización del video se interrumpe, usted no debe realizar ninguna operación. Cuando se vuelva a llenar el buffer, continuará reproduciendose de forma automática.
Una vez visualizado el video completo, usted puede volver a visualizarlo tantas veces como desee pero esta vez sin interrupciones puesto que el video completo se encuentra ya descargado en su ordenador.