
6. Modelo por parámetros objetivos
7. Modelo por parámetros
objetivos
Las demandas de servicios médicos tales como la medicina crítica son probablemente los que más a menudo exceden la disponibilidad de recursos. En el contexto de estas limitadas condiciones, las instituciones y los proveedores individuales de estas atenciones se ven obligados a usar algunas definiciones éticas para distribuir equitativa y eficientemente los recursos disponibles.
La mayoría de los médicos opinan que los beneficios que otorgan las unidades de cuidados intensivos deberían ser reservadas para aquellos pacientes que poseen condiciones médicas reversibles, es decir, que tienen una "perspectiva razonable de recuperación".
El concepto de agrupar a los pacientes de acuerdo a la severidad de la enfermedad que los aqueja existe desde hace por lo menos 100 años. Sin embargo, esto no fue aceptado hasta el nacimiento de las primeras unidades de quemados y los centros de trauma en la década de los 40. El estímulo para este cambio fue inicialmente de tipo administrativo, ya que el cuidado de los pacientes podía ser hecho más eficientemente agrupando al personal especializado y los equipos adecuados en un recinto apropiado.
Desgraciadamente, hasta la fecha, hay pocos estudios que hayan examinado las indicaciones y los resultados de los cuidados en estas unidades. Además, es difícil clasificar a los pacientes adecuadamente. Por ejemplo, Kraiss y cols. evaluaron 196 pacientes que fueron sometidos a endarterectomía carotídea durante un periodo de dos años y no hallaron diferencias significativas en los resultados ni complicaciones entre el grupo admitido a UCI y aquellos que fueron enviados a salas de cuidados habituales.
En 1983, la primera conferencia de consenso sobre medicina crítica condujo al National Institute of Health a señalar que la práctica clínica ha conducido a expandir las indicaciones de admisión a las unidades de pacientes críticos. Posteriormente la sociedad de medicina crítica emite una guía de recomendaciones en relación a los criterios de admisión y alta desde estas unidades. Por otra parte, el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos y tecnologías han hecho que los cuidados en estas unidades sean cada vez de mayor costo.
Además, al mismo tiempo
que las demandas aumentan, la capacidad de satisfacerlas
se restringen debido al inadecuado reembolso, al
crecimiento de las restricciones en los cuidados
en salud y a la falta de personal. Por este motivo,
cada vez toma mayor importancia el definir claramente
los criterios de ingreso, alta y triage en estas
unidades.
Muchas instituciones de salud han respondido a este
desafío con la creación de unidades
de cuidados intermedios, que no son más que
unidades de menor complejidad o de descarga que
sean capaces de proveer cuidados graduados que se
ajusten a las necesidades de cada paciente. Hay
estudios que sugieren que estas unidades pueden
reducir los costos, optimizar el uso de las unidades
de cuidados intensivos, evitar las readmisiones
y disminuir la tasa de mortalidad hospitalaria.
Roger Bone, en un análisis reciente sobre las indicaciones de ingreso y alta precoz desde estas unidades, enfatizó la necesidad de contar con métodos objetivos para identificar a aquellos pacientes que podrían ser manejados en unidades menos complejas y sin ir en desmedro de los resultados. Además, poder identificar a los pacientes que se encuentran en riesgo de presentar malos resultados como potenciales admisiones a unidades de mayor complejidad.
Metas y objetivos
El primer paso para desarrollar criterios de admisión a UCI, sería desarrollar un mecanismo fiable que sea capaz de distinguir a aquellos pacientes que se beneficiarán de estas unidades de aquellos que no lo harán. Algunos opinan que el estado de salud de los pacientes es el criterio más importante para determinar el acceso a estas unidades por sobre otras consideraciones como las económicas y legales, que si bien también son de importancia, pero secundarias. Por lo tanto, las primeras preguntas que uno se debería responder antes de diseñar los criterios de ingreso deberían ser :
1. Son diferentes los resultados en aquellos pacientes de bajo riesgo que ingresan a la UCI de aquellos que se rechazan y son tratados en unidades alternativas?
2. Si no hay diferencias en este grupo, ¿Qué punto en la escala de gravedad utilizada al ingreso hace la diferencia?
3. Pueden los pacientes con
una posibilidad de 0% de sobrevida ser identificados
antes del ingreso y ser tratados en unidades de
cuidados especiales para pacientes terminales?
Otras determinantes de admisión, tales como
disponibilidad de camas, recursos humanos y técnicos,
consideraciones éticas, morales y económicas,
capacidad de las unidades de cuidados intensivos
e intermedios de prestar los servicios con un mínimo
nivel de calidad, van más allá de
la finalidad de este comunicado y deben ser tratadas
en cada caso particular con el paciente, cuando
es posible, o con la familia y el médico
responsable.
Criterios de Admisión
Hay dos condiciones en las que el ingreso en UCI no ofrece beneficios sobre el cuidado convencional. Esto ocurre cuando los pacientes se encuentran ubicados en los extremos del espectro de riesgo vital, es decir, riesgo demasiado bajo o muy alto de muerte.
" Demasiado bien para beneficiarse"
" Demasiado enfermos para beneficiarse"
Es difícil definir estas dos poblaciones basándose exclusivamente en el diagnóstico. Por ej: Brett y cols estudió a los pacientes con sobredosis de drogas que son habitualmente admitidos en UCI y demostró que aquellos sin criterios clínicos de alto riesgo no requerían intervenciones en estas unidades. Sin embargo, 70 % de estos pacientes fueron ingresados para ser observados.
El "beneficio sustancial" está sujeto a interpretación. Paz y cols. examinó los ingresos a UCI médica de pacientes post-transplante de médula ósea y observó que aquellos pacientes que requieren soporte ventilatorio tienen un índice de alta que sólo alcanza un 3.7 % versus 81.3 % de los que no lo requirieron. Publicaciones previas a este respecto dan valores similares para aquellos pacientes que necesitaron ventilación mecánica (2.5-7%). Ahora, si este índice de alta es sustancial o no, depende de cada institución. Estas interpretaciones están sujetas a diferencias en los criterios de admisión entre médicos e instituciones.
Existen instrumentos para evaluar la severidad y pronóstico de los pacientes críticos, los cuales sumados al juicio clínico representan la mejor manera disponible actualmente para determinar dichos parámetros. Sin embargo, estos instrumentos predictores han sido aplicados a pacientes que ya han sido admitidos en la UCI y no han sido probados como instrumentos de tamizaje preadmisión.
Modelos de Priorización
Estos sistemas definen a la mayor parte de los pacientes que serán beneficiados con la atención en UCI (prioridad 1) y aquellos que no lo harán al ingresar a ella (prioridad 4).
Prioridad 1: Son pacientes inestables con necesidad de monitorización y tratamiento intensivo que no pueden ser ingresados fuera de estas unidades. En estos pacientes generalmente no hay límites para la prolongación de la terapia que están recibiendo. Pueden incluir pacientes post-operados, con insuficiencia respiratoria que requieren soporte ventilatorio, que están en shock o inestabilidad circulatoria, que necesitan monitorización invasiva y/o drogas vasoactivas.
Prioridad 2: Estos pacientes requieren monitorización intensiva y potencialmente pueden necesitar una intervención inmediata y no se han estipulado límites terapéuticos. Por ejemplo pacientes con estados co-mórbidos quienes han desarrollado una enfermedad severa médica o quirúrgica.
Prioridad 3: Pacientes que pueden recibir tratamiento intensivo para aliviar su enfermedad aguda, sin embargo, se le puede colocar límite a los esfuerzos terapéuticos, tales como no intubar o no efectuar reanimación cardiopulmonar si la requirieran. Ejemplos: pacientes con enfermedades malignas metastásicas complicadas con infección, taponamiento cardíaco u obstrucción de la vía aérea.
Prioridad 4: Son pacientes no apropiados para cuidados en UCI. Estos deberían ser admitidos sobre una base individual, bajo circunstancias inusuales y bajo la supervisión del jefe de la unidad. Estos pacientes se pueden clasificar en las siguientes dos categorías:
A. Pacientes que se beneficiarían poco de los cuidados brindados por una UCI, basados en un bajo riesgo de intervención activa que no podría ser administrada en forma segura en una unidad que no fuera una UCI (demasiado bien para beneficiarse). Incluyen pacientes con cirugía vascular periférica, cetoacidosis hemodinámicamente estable, insuficiencia cardiaca congestiva leve, sobredosis de drogas sin alteración de conciencia, etc.
B. Pacientes con enfermedad terminal e irreversible que enfrentan un estado de muerte inminente (demasiado enfermos para beneficiarse). Por ejemplo: daño cerebral severo irreversible, fallo multiorgánico irreversible, cáncer metastático que no ha respondido a quimio y/o radioterapia (salvo que el paciente esté en un protocolo específico), pacientes capaces de tomar decisiones que rechazan la monitorización invasiva y los cuidados intensivos por aquellos destinados sólo al confort, muerte cerebral que no son potenciales donadores de órganos, pacientes que se encuentran en estado vegetativo persistente, etc.
Modelo por Diagnósticos
Este se basa en un listado de condiciones o enfermedades específicas que determinan admisiones apropiadas a las unidades de cuidados intensivos.
Sistema Cardiovascular
1. Infarto agudo del miocardio complicado
2. Shock cardiogénico
3. Arritmias complejas que requieren monitoreo continuo
e intervención
4. Insuficiencia cardiaca congestiva con fallo respiratoria
y/o que requieran soporte hemodinámico
5. Emergencias hipertensivas
6. Angina inestable con inestabilidad hemodinámica,
arritmias o dolor torácico persistente
7. Paro cardíaco reanimado
8. Taponamiento cardíaco o constricción
con inestabilidad hemodinámica
9. Aneurisma disecante de la aorta
10. Bloqueo AV completo u otro que requiera marcapaso.
Sistema Respiratorio
1. Insuficiencia respiratoria aguda que requiera
soporte ventilatorio
2. Embolia pulmonar con inestabilidad hemodinámica
3. Pacientes en unidades de intermedio que inicien
deterioro respiratorio
4. Necesidad de cuidados respiratorios de enfermería
que no pueda brindarse en unidades de menor complejidad
5. Hemoptisis masiva
6. Falla respiratoria con intubación inminente
7. Obstrucción de la vía aérea
postoperatoria
Patologías Neurológicas
1. Accidente vascular cerebral con deterioro del
estado de conciencia
2. Coma: metabólico, tóxico o anóxico
3. Hemorragia intracraneal con riesgo potencial
de herniación
4. Hemorragia subaracnoídea aguda
5. Meningitis con alteración del estado de
conciencia o compromiso respiratorio
6. Afecciones del SNC o neuromusculares con deterioro
del estado neurológico o de la función
pulmonar
7. Estatus epilepticus
8. Muerte cerebral o muerte cerebral potencial quienes
estén siendo agresivamente manejados mientras
se determina su condición de donante
9. Vasoespasmo
10. Traumatismos craneales severos (TEC)
Sobredosis de drogas
1. Ingestión de drogas con inestabilidad
hemodinámica
2. Ingestión de drogas con alteración
significativa del estado de conciencia
3. Ingestión de drogas con riesgo de aspiración
pulmonar
4. Convulsiones post-ingesta de drogas
Patologías gastrointestinales
1. Hemorragia digestiva masiva incluyendo hipotensión,
angina, sangrado incoercible o la presencia de condiciones
co-mórbidas
2. Fallo hepático fulminante o subfulminante
3. Pancreatitis aguda severa
4. Perforación esofágica con o sin
mediastinitis.
Sistema Endocrino
1. Cetoacidosis diabética con inestabilidad
hemodinámica, alteración de conciencia,
insuficiencia respiratoria, acidosis severa y alteraciones
hidroelectrolíticas graves
2. Tormenta tiroidea o coma mixidematoso con inestabilidad
hemodinámica
3. Estado hiperosmolar con coma o inestabilidad
hemodinámica
4. Otras condiciones endocrinas como crisis adrenales
con inestabilidad circulatoria
5. Hipercalcemia severa con alteración de
conciencia y necesidad de monitorización
hemodinámica
6. Hipo- o hipernatremia con convulsiones y/o alteración
de la conciencia
7. Hipo- o hipermagnesemia con compromiso hemodinámico,
de conciencia, convulsiones y/o arritmias
8. Hipo- o hiperkaliemia con arritmias o debilidad
muscular severa
9. Hipofosfatemia con debilidad muscular
Quirúrgicos
1. Pacientes postoperatorios con necesidad de monitorización hemodinámica, soporte ventilatorio y cuidado de enfermería intensivo (drenajes, ostomías,etc)
Misceláneas
1. Shock séptico y sepsis grave
2. Monitorización hemodinámica
3. Condiciones clínicas con altos requerimientos
de cuidados de enfermería (por ej: uso de
ventilación mecánica no invasiva,
etc)
4. Traumatismos ambientales (radiación, ahogamiento,
hipo- o hipertermia)
5. Tratamientos nuevos o experimentales con potenciales
complicaciones (trombolisis de infartos cerebrales,
tromboembolismo pulmonar, etc)
6. Postoperatorio de transplantes (renal, hepático
y pulmonar)
7. Cirugía en enfermedad pulmonar obstructiva
crónica
Modelo por parámetros objetivos
Se han desarrollado, con el objetivo de estandarizar la atención de salud, protocolos de acreditación para ser aplicados en cada hospital en forma individual que incluyen: signos clínicos, parámetros analíticos y radiológicos como criterios de ingreso a unidades de cuidados críticos (Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations).
Este proceso ha sido recientemente revisado y modificado; sin embargo cada hospital tiene la obligación de continuar incorporando nuevos parámetros objetivos de acuerdo al tipo de pacientes y patologías que son de mayor frecuencia según las circunstancias locales. Los criterios que serán citados a continuación, mientras no se establezca un consenso, son arbitrarios, ya que no hay datos disponibles hasta la fecha que algún criterio o rango específico haya demostrado mejoría en los resultados.
Signos vitales
1. Pulso <40 o > 150 latidos por minuto
2. Presión arterial sistólica<
80 mmHg o 20 mmHg por debajo de la presión
habitual del paciente.
3. Presión arterial media < 60 mmHg
4. Presión arterial diastólica >
120 mmHg
5. Frecuencia respiratoria >35 respiraciones
por minuto
Valores de laboratorio
1. Sodio sérico <110 mEq/L ó
> 170 mEq/L
2. Potasio sérico <2 mEq/L ó >
7 mEq/L
3. PaO2 < 50 torr (6.67 kPa)
4. pH <7.1 ó >7.7
5. Glicemia > 800 mg/dL
6. Calcemia > 15 mg/dL
7. Niveles tóxicos de drogas u otra substancia
química en un paciente comprometido neurológica
o hemodinámicamente
Radiología
1. Hemorragia cerebrovascular, contusión,
hemorragia subaracnoídea con alteración
de la conciencia o focalidad neurológica
2. Ruptura de víscera, vejiga, hígado,
várices esofágicos, útero,
con inestabilidad circulatoria
3. Aneurisma disecante de la aorta
Electrocardiografía
1. Infarto del miocardio con arritmias complejas,
inestabilidad hemodinámica o insuficiencia
cardiaca congestiva
2. Arritmias supraventriculares con inestabilidad
hemodinámica
3. Taquicardia ventricular sostenida o fibrilación
ventricular
4. Bloqueo AV completo
Signos físicos de comienzo agudo
1. Anisocoria más alteración de
conciencia
2. Quemaduras mayor al 10 % de la superficie corporal
3. Anuria
4. Obstrucción de la vía aérea
5. Coma
6. Status convulsivo
7. Cianosis
8. Taponamiento cardíaco
Criterios de alta o traslado
La situación de los pacientes que se encuentran hospitalizados en las unidades de cuidados intensivos debe ser revisada continuamente, de manera de poder identificar cual de ellos no se está beneficiando de los cuidados en la unidad y que éstos puedan ser administrados en otras unidades de menor complejidad sin poner en riesgo al paciente.
Esto se puede dar principalmente en dos condiciones :
A. Cuando el estado fisiológico del paciente se ha estabilizado y la monitorización y cuidados en UCI ya no son necesarios.
B. Cuando el estado fisiológico del paciente se ha deteriorado y nuevas intervenciones específicas no se han planeado por no tener la capacidad de mejorar su condición. En este momento es aconsejable el traslado a una unidad de menor complejidad con la intención de privilegiar el confort y la presencia de la familia.
Consideraciones administrativas y de rendimiento
Toda unidad de cuidados intensivos debe incluir políticas de ingreso, alta y triage. Estas deberían por lo menos anualmente ser revisadas por un grupo multidisciplinario. Además, debe existir una adecuada revisión de los resultados obtenidos, respaldados por una base de datos, para así conocer las características de las admisiones, la toma de decisiones y la mortalidad ajustada para cada unidad.
La incidencia de pacientes de bajo riesgo que ingresan sólo para monitorización pueden ser usados para calibrar la eficiencia del proceso de admisión. Por otra parte, se deberían tener los medios necesarios para seguir la pista de los pacientes que fueron rechazados y así conocer, si a éstos en otras áreas, se les aseguró un resultado y una estancia hospitalaria equivalente. Las solicitudes denegadas o los traslados precoces que crearon conflictos como posponer el ingreso de dichos pacientes o crearon reingresos post-traslado, deberían dar lugar a una reevaluación permanentemente del proceso de toma de decisiones.
La calidad y eficiencia de una unidad de cuidados intensivos por la complejidad y el significado que reviste, debería ser continuamente reevaluada. Por lo tanto, examinar la objetividad de los criterios de admisión y de alta, a través de la mortalidad ajustada por gravedad y el número de readmisiones, constituyen una herramienta valiosa para readecuar y definir apropiadamente la utilización de esta importante y costosa unidad de atención.
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