Por el doctor Franciso
Botella Romero.
Unidad de Nutrición Clínica del Complejo Hospitalario
Universitario de Albacete
¿CÚAL ES LA CAUSA
DE LA OBESIDAD INFANTIL?
Un niño puede padecer obesidad por varias razones. La
causa más común es una mezcla de factores genéticos, actividad
física insuficiente y hábitos dietéticos inadecuados.
En casos raros puede existir un problema endocrinológico
que precisará una cuidadosa exploración física y algunos
análisis.
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Factores genéticos:
Los niños cuyos padres y/o hermanos son obesos tienen
más riesgo de serlo ellos mismos. Aunque la obesidad suele
agruparse en determinadas familias, no todos los niños
de padres obesos acabarán siéndolo. La genética juega
un papel menos importante que los hábitos alimentarios
y la actividad física.
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Estilo de vida:
La cantidad total de alimentos que un niño toma a lo largo
del día y su nivel de actividad física juegan un papel
determinante en el peso. La televisión y los videojuegos
contribuyen a hacer del niño una persona inactiva y propensa
a engordar. Un niño promedio pasa más de dos horas diarias
en este tipo de actividad, lo que puede explicar muchos
casos de obesidad infantil.
¿TENGO UN HIJO OBESO?
Si piensa que su hijo tiene sobrepeso debe consultar a su
médico, que le indicará si tiene realmente un problema considerando
su talla, su peso y su patrón de crecimiento. Si su médico
encuentra al niño con un peso excesivo, probablemente aconsejará
cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física
de toda la familia.
¿CÓMO PUEDO AYUDAR A UN
NIÑO OBESO?
1.
No manifieste opiniones negativas. En muchas ocasiones la
autoestima de un niño depende en gran medida de la opinión
que sobre él manifiestan sus padres.
2.
Hable con él acerca de su problema y manifiéstele que va
a tener todo su apoyo para ayudarle a vencerlo.
3.
No margine al niño. En el cambio de hábitos alimentarios
y de actividad física debe involucrarse toda la familia.
4.
Predique con el ejemplo. Si el niño ve que Vd. realiza actividad
física y tiene hábitos alimentarios saludables le será más
fácil ponerlo en práctica.
5. Busque
alternativas a quedarse sentado delante del televisor.
6.
No debe forzar la actividad física a un nivel difícil de
conseguir para el niño en su situación actual. Nunca debe
humillarlo si no consigue realizar un ejercicio físico determinado.
1. Nunca ponga
a un niño a dieta sin consultar con su médico. Puede comprometer
su salud y su desarrollo.
2. Infórmese seriamente
acerca de la alimentación saludable. No haga caso a la publicidad,
ni a sus vecinos, ni a las dietas milagrosas de las revistas
ni las tonterías que recomiendan los "famosos".
3. En general, las comidas
"rápidas" (precocinados congelados, pizzas, hamburguesas,
perritos, pastelillos industriales, bollería, etc) y las
bebidas refrescantes (excepto las "light") no
hacen ningún bien al niño.
4.
Nunca utilice expresiones tipo "Total por una vez...";
" !Encima que te he traído esto con toda la ilusión...",
"Un día es un día", "Ya tendrás tiempo de
adelgazar cuando seas mayor", etc.
5.
Cambie la forma de cocinar en la familia desde alimentos
fritos, rebozados, empanados o con salsas hacia alimentos
cocidos, a la plancha, asados o a la parrilla. Utilice la
imaginación. La comida sana no tiene porque ser aburrida.
6.
Enseñe al niño a comer y masticar despacio. No se debe "engullir"
y escapar de la mesa cuanto antes. Trate de hacer de la
hora de la comida un momento agradable.
7.
Respete el horario de las comidas familiares. No debe comer
entre horas.
8. Permita
participar al niño en la lista de la compra y en la preparación
de alguna comida, aprovechado para enseñarle cuales son
los alimentos más saludables.
9.
No le amargue la vida al niño prohibiéndole asistir a cumpleaños
y fiestas. Hágale entender que es una excepción y déle ideas
(ej.: Los "gusanitos" tienen muchas menos calorías
que las patatas fritas; no pasa nada por dejar la mitad
de la tarta en el plato, etc). El premio por hacer las cosas
bien es asistir a la fiesta y que comprenda que confiamos
en él.
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